EL CAMINO HACIA LA TRANSFORMACIÓN

Desde tiempos muy lejanos las piedras han sido consideradas mágicas. Sus colores y brillos las envuelven en un halo de misterio que nos conecta con la magia de la naturaleza. Se crearon cuando la Tierra se formó y han seguido metamorfoseándose a medida que el planeta ha ido cambiando.

Los cuarzos irradian una energía comparable con el campo magnético que produce un imán. Su estructura cristalina puede absorber, conservar, enfocar y emitir energía, especialmente en la banda de las ondas electromagnéticas, por lo que son utilizados como amplificadores de ondas.

Las gemas actúan como catalizadores,  de luz y de color, y cada una de ellas  posee una vibración energética única con un efecto cromo terapéutico diferente que se puede utilizar para obtener un efecto beneficioso durante una enfermedad, problema de salud o bloqueo personal.

Una sesión de cristaloterapia dura una hora aproximadamente.

Una relajación guiada prepara la mente y el cuerpo para recibir la terapia con cristales. Al mismo tiempo voy colocando los cristales sobre tu cuerpo formando mandalas y mientras las piedras hacen su trabajo puedes viajar a otros mundos donde todo en ti está bien.

Como complemento a la terapia, para seguir con la vibración que necesitas entre una y otra sesión, suelo recomendar algunas piedras para llevar:

· En contacto con tu pulso, en forma de colgante o pulsera.
· En contacto con tus células, en forma de canto rodado para poner en una botella de agua y beber durante el día.
· En contacto con tu cerebro inconsciente, en forma de un canto rodado plano para poner debajo de la almohada mientras duermes.

Fieles compañeras, una vez en contacto con ellas, ya no querrás renunciar a llevarlas puestas. Cuando ya han hecho su función te lo harán saber dejando de apetecerte estar con ellas, será el momento de guardarlas en tu altar personal hasta otra ocasión.